Los fondos mutuos de renta fija no tienen “fija la renta”

Los “Fondos Mutuos de Instrumentos de Deuda” invierten en instrumentos financieros representativos de una deuda: depósitos a plazo, bonos de empresas, pagarés del Banco Central de Chile y otros. Es común que se los llame “Fondos Mutuos de Renta Fija” y esto lleva a confusión ya que muchos inversionistas creen que esto deriva en una rentabilidad “asegurada”.

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Aclarar conceptos a la hora de invertir es un paso que ningún ahorrista puede saltea

rse. Y muchas veces la forma común de llamar a las cosas puede llevarnos
a cometer errores.

Los Fondos Mutuos se agrupan en distintos tipos y categorías según el objetivo de inversión, para que el inversionista conozca los instrumentos financieros en los que invierte cada fondo.

Una de estas categorías, “Fondos Mutuos de Instrumentos de Deuda”, invierte, tal como la misma definición lo indica, en instrumentos financieros representativos de una deuda: depósitos a plazo, bonos de empresas, pagarés del Banco Central de Chile y otros.
Es común que a estos fondos mutuos se los llame “Fondos de Renta Fija“. Y esto lleva a confusión ya que muchos inversionistas creen que, al ser fondos de “renta fija“, su inversión tendrá “fija la renta“, una rentabilidad “asegurada”.

¿Qué ocurre en realidad?

Un concepto que debemos tener en cuenta es la dependencia que existe entre la tasa de interés de un instrumento de deuda y su precio, variables que están inversamente relacionadas: cuando sube la tasa, baja el precio del instrumento y viceversa.
Dos factores influyen para que esta relación no sea idéntica en cada instrumento. El primero es el plazo entre el momento en que se invierte y la fecha de vencimiento del instrumento. El segundo es la “forma” en que cada instrumento paga capital y/o intereses. La relación entre el precio y la tasa de interés entre dos instrumentos de deuda no será la misma si uno de ellos paga capital e intereses en una sola cuota en su vencimiento y el otro lo hace cada semestre, aunque para ambos reste el mismo plazo para su vencimiento final, un concepto que se define como “duration”.

Esto se explica por el concepto de “Valor Presente” (que llamaremos “precio”), que consiste en actualizar o descontar al día de hoy un flujo que recibiremos en el futuro. Esta “actualización” (o descuento) se logra usando

la tasa de interés, que refleja el “valor del dinero en el tiempo”. Financieramente no es lo mismo recibir una suma de dinero hoy que recibirla dentro de tres años. En otras palabras: una cierta cantidad de dinero hoy (valor presente) “equivale” a otra diferente en el futuro. Si bien ambas cantidades son distintas, son “equivalentes” o “tienen el mismo valor financiero”.

Así, para un instrumento de deuda:

Si sube la tasa de interés, baja el precio. Y si baja la tasa de interés, sube el precio.

Mientras más largo sea el bono, más bajará su precio si sube la tasa de interés, y mientras más largo el bono, más subirá su precio si baja la tasa de interés.

Aplicando la teoría

Como las tasas de interés suben y bajan casi a diario, el valor presente de los instrumentos también cambia al “ritmo” de la variación de las tasas de interés. Como las AGFs deben valorizar diariamente los instrumentos que administran en sus fondos mutuos, el valor de dichos instrumentos también puede variar todos los días, lo que incide directamente en el valor de la cuota de cada fondo.

Es por todo lo anterior que en los mal llamados “Fondos de Renta Fija” no está asegurada la rentabilidad.

Conclusión:

Si creemos que las tasas de interés bajarán, deberíamos invertir en Fondos Mutuos de Instrumentos de Deuda que tengan activos financieros de mayor plazo. Por el contrario, si creemos que las tasas de interés subirán es mejor invertir en Fondos Mutuos de Instrumentos de Deuda de muy corto plazo. En este último caso es probable que no obtengamos una buena rentabilidad, porque de todas maneras el precio de dichos instrumentos bajará, pero lo hará en menor proporción que si fueran instrumentos de deuda de largo plazo.

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