Juventud Divino Tesoro

Juventud divino tesoro ¡ya te vas para no volver! Dice el famoso poema de Rubén Darío haciendo referencia a esa edad dorada en que uno puede vivir el presente sin preocuparse demasiado del futuro. ¡Aprovecha que eres joven y que no tienes responsabilidades! Me decía mi abuela cuando me veía estirar el ocio hasta el último día antes de volver a clases.

El fin de la juventud y el inicio de la adultez es un proceso gradual que depende de las circunstancias de cada sociedad y cada persona. Sin embargo, generalmente son considerados como adultos a quienes son mayores de 25 años, y tarde o temprano las personas deben empezar a ahorrar para su futuro. Mientras antes, mejor.

Actualmente, hay 5,4 millones de cotizantes en el sistema previsional[1], y de ese total, solo 700 mil son jóvenes menores de 25 años.

Esto se explica, en parte, por el mayor acceso a la educación superior que hace que las personas posterguen la entrada al mercado laboral lo cual es una muy buena noticia. Pero otras veces, y no pocas, se debe a que el primer trabajo se hace de manera informal o con boleta de honorarios, sin cotizaciones asociadas.

Como resultado, observamos que muchos jóvenes comienzan a cotizar recién a los 27 años[2], en promedio, lo que en la práctica significa disminuir la cantidad de años que se contribuye para el futuro con un importante impacto negativo en la pensión.

Si vemos las cifras de ahorro voluntario tampoco presentan alta presencia del grupo menor de 25 años. A diciembre de 2017, sólo un 5,5% de estos jóvenes tiene una cuenta de Ahorro Previsional Voluntario (APV), las que suman 17.081 cuentas, cantidad que disminuye bastante si consideramos que el 35% de ellas tiene saldo cero[3].

Sabemos que los períodos sin cotizar tienen grandes consecuencias en el monto de la pensión, pero cuando esa falta de cotizaciones se produce al principio de la vida laboral el efecto en el monto de la pensión es mucho mayor.

Veamos un ejemplo concreto:

Juan empezó a trabajar a los 28 años y cotizó toda su vida, sin lagunas, por 37 años hasta los 65. Juan ahorró UF 20 anuales, es decir, aportó en total UF740.

Por otro lado, Pedro terminó sus estudios y empezó a trabajar a los 23 años. También cotizó UF 20 anuales hasta los 65 años, pero tuvo periodos sin ahorro entre los 41 y 45 años.  En total, cotizó por 37 años y aportó las mismas UF740 que Juan.

Ambos ahorraron la misma cantidad (UF740) y por el mismo tiempo (37 años), sin embargo, Pedro logró un saldo acumulado de UF 2.486 a los 65 años, 19% más que Juan que alcanzó UF 2.083[4].

¿A qué se debe esta diferencia? El mayor saldo alcanzado por Pedro refleja que empezó a ahorrar antes. El ahorro acumulado en los primeros 5 años (entre los 23 y los 28) estuvo acumulado “intereses sobre intereses” por todo el periodo hasta los 65 años. Este efecto multiplicador es muy poderoso y debemos aprovecharlo. Ya lo sabes, mientras antes empieces, mejor.

Y si ya no partiste a tiempo y empezaste a cotizar tarde hay dos opciones: ahorrar por más tiempo (es decir, postergar la fecha de jubilación) o ahorrar un monto mayor (es decir, complementar las cotizaciones con ahorro voluntario)

Juventud divino tesoro ¡ya te fuiste para no volver! Dice con tristeza Rubén Darío al final de su poema añorando la juventud perdida y el paso del tiempo cuando ya no hay vuelta atrás.

[1] www.spensiones.cl Estadísticas Sistema de Pensiones, Cotizaciones y Cotizantes, Edad a marzo 2018

[2] De acuerdo a datos de la Superintendencia de Pensiones: Cotizantes a diciembre 2017

[3] De acuerdo a datos de la Superintendencia de Pensiones: Número de ahorrantes voluntarios a diciembre 2017

[4] Proyecciones con rentabilidad real anual de 5%


 

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