El verdadero desempleo en Chile explicado con manzanitas

El Desempleo

Las últimas cifras entregadas por el INE revelan que en Chile la tasa de desempleo es del 6,6%. En palabras simples, un 6,6% de las personas que buscan trabajo no logran encontrarlo. Como se puede apreciar en la Figura 1, la desocupación en Chile ha oscilado entre el 5,8% y el 7,1% desde 2015. La tendencia fue al alza durante la mitad de 2016, para tocar cima y luego caer sostenidamente hasta diciembre de aquel año. En los primeros trimestres móviles del presente año el desempleo ha aumentado nuevamente, ubicándose en niveles de 2015.

GraficoIne

(Fuente: Elaboración Propia, datos extraídos desde INE)

A pesar de las variaciones menores, desde el Gobierno siempre se ha celebrado que el desempleo ha estado estable bajo el 7% en los últimos años, muy alejado del 9% que se registró a comienzos de 2010. Sin embargo, el año 2010 el crecimiento económico fue un 5,7% y en 2016 un 1,6%, la peor cifra desde 2009, por lo que no resulta del todo lógico pensar que la desocupación sea ostensiblemente más baja en un año donde el crecimiento de la economía fue casi un cuarto al registrado en 2010. Dado esto, quienes estudiamos economía nos preguntamos: ¿Son verdaderas las actuales cifras de desempleo? Veamos.

La Encuesta y Tipos de Ocupados

Actualmente el Instituto Nacional de Estadísticas utiliza la Nueva Encuesta Nacional de Empleo (NENE) para estimar el desempleo en el país. Este es un cuestionario de numerosas preguntas que busca establecer si una persona trabajó al menos una hora durante la semana pasada a la entrevista. Sí, leyó bien, una hora. El Gobierno considera que una persona que realizó una actividad, al menos una hora en una semana, a cambio de dinero o especies, es una persona que está trabajando. Si bien una persona no trabajó ninguna hora, el cuestionario está hecho para indagar en las razones de ello. Al respecto, toda vez que una persona, al cabo de varias preguntas, declara directa o indirectamente haber recibido, o que recibirá, dinero o especies por alguna actividad, finalmente el cuestionario establece que la persona trabaja.

Ahora bien, la encuesta clasifica a los Ocupados (personas que “trabajan”) de acuerdo a estándares internacionales. Estos categorías son:

  1. Empleador: Toda persona que dirige su propia empresa o que ejerce independientemente una profesión u oficio y que tiene a uno o más empleados o trabajadores a los que remunera mediante un sueldo o salario.
  2. Asalariado: Persona que trabaja para un empleador público o privado y percibe una remuneración en forma de sueldo, salario, comisión, propinas, pagos a destajo o pagos en especie.
  3. Cuenta propia: Persona que explota su propia empresa o que ejerce independientemente una profesión u oficio, pero no tiene ningún empleado.
  4. Familiar no remunerado: Persona que realiza un trabajo, sin remuneración, en una empresa explotada por un familiar. (Fuente: (Diccionario de variables INE)

Lo común es que las personas trabajen para un tercero, ya sea una persona natural u organización. Sin embargo, el Gobierno también reconoce a quienes son empresarios independientes, ya sea a partir de su persona natural o a través de una sociedad o fundación. A ellos se les distingue entre quienes tienen empleados y quienes no. Finalmente, el Gobierno considera que quien ayuda a un familiar está trabajando, independiente de si lo hace por una remuneración.

Las Cifras

Desde el trimestre móvil diciembre-febrero de 2015 el número de empleadores y trabajadores a cuenta propia ha aumentando 10% y 14% respectivamente. En suma, 248.610 personas se han convertido en empresarios o independientes en los últimos 2 años.

No obstante, el número de trabajadores asalariados ha disminuido un 1% en la misma fecha. Cerca de 30.410 personas han dejado de trabajar para un tercero. En tanto, los que ayudan a un familiar sin remuneración han disminuido un 4%, totalizando 3.820 personas.

El número de desocupados asciende a 580.080 personas, las que representan un 6,6% del total de la fuerza de trabajo.

La Pregunta Clave

Hemos señalado que, de acuerdo a la encuesta, 248.610 personas se han convertido en empresarios o independientes desde comienzos de 2015. Esta cifra equivale a un 43% del número actual de desocupados y a un 2,8% de la fuerza de trabajo. En palabras simples, si estas más de 248 mil personas se declararan “cesantes”, la tasa de desempleo aumentaría de 6,6% a 9,4%. Dado esto la pregunta es: ¿Cuántas de estas 248.610 personas realmente tienen trabajo?

La pregunta no es banal, toda vez que la encuesta considera trabajadores a todas las personas que trabajaron al menos una hora durante una semana. Dentro de esta clasificación muy bien se encuentran empresarios y profesionales independientes, pero también toda persona que hizo un trabajo puntual, como por ejemplo cuidar a un bebé al menos una hora. Convengamos en que dicha persona está lejos de ser un trabajador.

Conclusión

O bien Chile es un país de emprendedores, o bien las cifras de desempleo subestiman la desocupación. No lo sabemos. Lo que sí sabemos es que la magnitud de los empresarios e independientes es alta y con una encuesta más correcta la tasa de desocupación podría aumentar hasta 2,8%. ¿Qué pasa si en vez de ser una hora, la pregunta consultara por, al menos, 8 horas?

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4 comentarios en “El verdadero desempleo en Chile explicado con manzanitas

  1. Buenos días, interesante el artículo, un poco cortito eso sí. Sería bueno saber un par de cosas más, por ejemplo si los datos que se aportan se apoyan en el estudio “Coyuntura laboral en América Latina y el Caribe”, recién dado a luz.
    Lo otro que me gustaría saber es si la hora trabajada la semana anterior para definir si una persona tiene trabajo o no, es también un estándar internacional como las otras cuatro que se mencionan, o si ese en una definición propia de Chile. Independientemente de si es así o no, es una aberración como medida.
    Yo creo que una arista interesante en subdivisión de diferentes tipos de trabajo, aparte de las arriba expuestas, debería ser la periodicidad del empleo. Si uno es temporero, lo más probable es que el empleo que tenga es sólo por un par de meses, lo que hace ese ingreso sumamente volátil. Para mí un trabajo debe tener un horario, una periodicidad y una remuneración acordada antes de empezar a realizarse, y eso rige para según lo veo para todo tipo de empleo, sea consultación, por un día o indefinido.

    • Estimado Ricardo, gusto de saludarte. Muchas gracias por tu comentario.

      Efectivamente la medición de la desocupación se usa en base a estándares internacionales. Muchos países miden la desocupación como la ausencia total de actividad remunerada, por ende toda vez que una persona trabajó remuneradamente al menos una hora durante una semana se considera “ocupado”. A pesar de esto, creo que las críticas no debieran perder asidero, puesto que debemos entonces reflexionar que una cosa es la “ocupación” y otra el “empleo”.

      A partir de esto creo absolutamente en lo que señalas. Debiera existir una categorización multinivel del empleo. Actualmente, las clasificaciones internacionales de acuerdo a la dependencia, o la existencia de contratos escritos, no pareciera ser suficiente, pues obvia el tiempo que cada persona está ocupada realmente.

      Saludos muy cordiales.

  2. En relación a la incidencia del desempleo en la distribución del ingreso, (y en la desigualdad ) me permito destacar un trabajo de Osvaldo Larrañaga: “Distribución del ingreso en Chile, 1958-2003”, (consultable en internet) donde se examinan 3 o 4 variables, y se concluye que el desempleo no ha sido la más relacionada positivamente con la mayor desigualdad (medida por índice Gini) ; el factor principal ha sido…..¡ el aumento en la participación laboral femenina ! ; yo tengo mi propia interpretación de este fenómeno; no he podido encontrar otras: el trabajo ha sido totalmente desconocido o invisibilizado por la academia formal; sin duda por la incidencia ideológica de los “climas de opinión ” dominantes.

    • Hola Ricardo. Interesantes resultados. Una explicación podría ser que la participación laboral de la mujer de hogares de estratos sociales más altos supone un aumento proporcional superior a la contribución que lograría una mujer de un hogar de estrato social más bajo. Me explico. Supongamos dos hogares donde cada jefe de hogar hombre trabaja. En el primero se generan $250.000 y en el segundo $1.000.000. Imaginemos que cada hogar decide que la mujer trabajará también. En el primer hogar se generan $100.000 extra y en el segundo $1.000.000 extra. La desigualdad de ambos hogares aumenta, toda vez que la relación ya no es 4 a 1.

      Una explicación de esta hipótesis podría ser que, si bien existe desigualdad salarial entre hombres y mujeres, esa desigualdad es más acotada en estratos sociales más altos que en sectores más bajos. Quizás la desigualdad en el estrato ABC1 es de un 30%, mientras que en estrato E es 60%.

      Saludos cordiales!

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