Decisiones irracionales

La mente humana es muy compleja. Muchas veces sabemos lo que es bueno para nosotros, sin embargo no actuamos en consecuencia y tomamos decisiones que a la larga nos perjudican.


Nadie quiere tomar malas decisiones a propósito, pero nos pasa a cada rato. En mi caso, sé que tengo que evitar la carne y el queso porque tengo que bajar el colesterol, pero cada vez que estoy frente a la tabla del aperitivo tengo que hacer un gran esfuerzo y varias veces caigo en tentación. Si estamos a dieta, sabemos que la torta del cumpleaños no es una buena idea, pero igual la probamos, y para qué hablar del cigarro…en fin, ejemplos de malas decisiones, algunos mucho más transcendentes que otros, hay muchos.

Y el ahorro no se escapa de esta problemática. No debe existir nadie que diga que ahorrar es malo y seguramente todos compartimos que, si lo hiciéramos, estaríamos mucho mejor a futuro, sin embargo, nos cuesta mucho implementarlo.

¿Por qué nos pasa esto? Somos personas inteligentes y se supone que cada vez que tomamos una decisión deberíamos pensar en las consecuencias a futuro, pero a veces hacemos cosas de las cuales nos arrepentimos.  Esto se debe a que hay muchos aspectos que influyen en el proceso: aprendizajes, emociones, trampas y sesgos que a veces no dejan ver lo realmente importante. Por suerte elegir y tomar decisiones  que sean sanas y que nos ayuden a crecer, es un proceso que se puede aprender.

Pero además de nuestros esfuerzos de aprendizaje, la solución para no caer en estos comportamientos absurdos es ser conscientes de que las decisiones que tomamos están influidas por aspectos racionales e irracionales y usar técnicas que nos ayuden a no desviarnos del camino. Hoy quiero proponerles una herramienta concreta que funciona y evita las malas decisiones en materia de ahorro, se llama “la fórmula del ahorro”.

Como vimos, la mayoría de la gente tiene la intención de ahorrar y lo que hace mes a mes es recibir su ingreso, con eso pagar los gastos regulares (que son muchos), afrontar algunos gastos imprevistos (que nunca faltan), ojalá darse algunos gustos (merecidos después de tanto esfuerzo) y ahorrar lo que le sobra al final del período.

En términos matemáticos la ecuación sería ingresos – gastos = ahorro. Conocemos el resultado. La mayoría de las veces no nos sobra nada y por ende el ahorro es igual a cero. Y tal como nos pasa con la dieta, nos proponemos empezar si o si, el próximo mes, sobreestimando nuestra capacidad de orden y fuerza de voluntad.

La clave está en que en esta fórmula, el orden de los factores si afecta el producto. En vez de ahorrar lo que sobra a fin de mes, les propongo ahorrar al principio, así no vamos a estar expuestos a que no nos sobre nada para ahorrar.

¿Cómo sería esto? La propuesta es que cuando reciban su sueldo, inmediatamente separen un monto para ahorro. Luego paguen los gastos regulares e imprevistos, y si sobra algo,  pueden darse algunos gustos.

En otras palabras la fórmula correcta es: ingresos – ahorros = gastos.

No importa tanto el monto del ahorro, lo importante es partir y con el tiempo se pueden ir haciendo ajustes. Verán cómo casi  sin darse cuenta, irán acumulando un fondo que, en otro escenario, no habrían logrado tener.

Existen en el mercado algunos productos que nos facilitan más aún implementar la fórmula del ahorro ya que cuentan con descuento por planilla. De esta forma el monto destinado al ahorro nunca llega a sus manos y va directo a la “cuenta de ahorro”, eliminado el riesgo de que se tienten y lo gasten en vez de ahorrarlo. Ejemplos de este tipo de productos son la Cuenta 2 que ofrecen las AFP  y el ahorro en APV, los cuales tienen el sistema de descuento por planilla y la vez son flexibles ya que caso de necesidad, siempre se puede suspender el descuento mensual o usar el fondo acumulado.

Los invito a ser conscientes de que somos humanos y a tener la madurez de asumir que en ocasiones nos equivocamos y por eso hay técnicas que nos pueden ayudar a ser consecuentes con nuestras decisiones. Si de verdad quieren ahorrar, ya conocen la fórmula.

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