Ahorrar: ¿por qué y para qué?

Hablar de ahorro en un mundo que privilegia el consumo no es fácil. Constantemente estamos “bombardeados” de propagandas que nos ofrecen descuentos, viajes, créditos, compras y más compras. Sin embargo, la ecuación se debe cumplir: “Ingreso es igual a consumo (gasto) más ahorro”.

¿Para qué ahorrar?

En pocas palabras, el consumo no es un bien ilimitado. Los créditos hay que pagarlos y muchas veces deberemos postergar nuestras ansias de obtener las retribuciones que nos da el consumo en pro de un futuro más estable y tranquilizador.

La dificultad del ahorro

Ahorrar no es fácil, la dificultad de ahorro radica en que,

  • Es un “sacrificio”, ya que consiste en postergar (sacrificar) consumir o gastar hoy a cambio de consumir o gastar en el futuro.
  • Podemos ahorrar solo cuando nuestros ingresos superan a nuestros gastos generando un excedente que lo guardamos en vez de gastarlo o consumirlo. Este excedente puede ser permanente, cuando nuestro sueldo es superior al gasto mensual, o transitorio, cuando recibimos una suma de dinero ocasional y que no necesariamente se repetirá en el futuro.
  • A pesar de que tengamos un excedente, el mercado siempre nos ofrece productos y servicios muy tentadores que justificarán su consumo presente en vez de postergarlo.

La dificultad del ahorro

Esto que parece obvio o trivial no lo es tanto cuando nos toca directamente a cada uno de nosotros, ya que la gran mayoría no podemos ahorrar.

Esta reconocida dificultad de ahorrar se convierte en algo imposible si no tenemos un objetivo claro que nos motive hacer este “sacrificio”. Entonces, ¿por qué ahorrar?

Las razones son múltiples y dependerán de nuestros intereses, necesidades y gustos individuales. También influirá el plazo para cumplir nuestro objetivo. Es diferente si nuestro propósito es comprar un bien o un servicio dentro de pocos meses (por ejemplo una TV o un viaje) que si queremos aumentar nuestra pensión cuando jubilemos. Los instrumentos disponibles para uno u otro propósito son distintos.

Mensajes claros vs difusos / Transitorios vs permanentes

Los Estados y sus Gobiernos suelen enviar “mensajes” poderosos, que influirán en nuestra actitud frente al ahorro. Algunas serán explícitos o concretos y, otras veces, difusos o indirectos. Estos “mensajes” se traducen en un conjunto de políticas económicas de la autoridad que afectarán nuestra predisposición al ahorro.

Por mencionar solo 2, la tasa de interés y los impuestos, son una de esas medidas. Mientras el Banco Central es responsable de la primera, los Gobiernos se encargan de los impuestos definiendo la participación del Estado en la economía.

Tasas de interés muy bajas responden a una política monetaria expansiva por parte del Banco Central. Son varias las razones que lo pueden motivar a realizarla, pero el mensaje es claro: aumentar el gasto en la economía, tanto en consumo como en inversión y, como consecuencia, disminuir el ahorro. Las personas al percibir que sus ahorros generan intereses muy bajos, propenderán a gastar en lugar de ahorrar ya que el sacrificio de postergar el consumo no les “vale la pena”. No olvidemos que las personas enfrentan solo dos alternativas con respecto a sus ingresos: gastarlos o ahorrarlos.

Los impuestos también influyen en nuestro ahorro. Tasas de impuestos mayores disminuyen nuestro excedente (ingreso disponible) y por lo tanto nuestra capacidad de ahorro.

El ciclo de vida y el ahorro

El ahorro es fundamental para nuestras vidas. Se reconocen 3 periodos:

  • Desde que nacemos hasta que empezamos a trabajar
  • Durante nuestra vida “activa” o de trabajo
  • Desde la jubilación hasta nuestra muerte.

En el primer y tercer periodo no generamos ingresos. La diferencia entre ellos es que, mientras en el primero vivimos a expensas de nuestros padres, en el tercero lo haremos con cargo a los ahorros que generemos durante nuestra vida activa, lapso en el cual generamos ingresos.

Ciclo del ahorro

Donde, A = Ahorro y D = Desahorro

Un aspecto relevante del ciclo de vida es la duración cada periodo. Con los avances de la medicina, la esperanza de vida ha crecido significativamente produciendo que el tercer periodo se prolongue. Es lógico pensar que para mantener o mejorar nuestra pensión deberíamos cumplir más de una de las siguientes alternativas:

  • Postergar nuestra edad de jubilación prolongando nuestra vida activa. Lograremos generar más ahorro y acortar nuestra etapa como pensionado
  • Ahorrar lo antes posible al inicio de nuestro ciclo de vida activa. Obtendremos una rentabilidad acumulada mayor al final de dicho periodo que nos permitirá prepararnos mejor para nuestra etapa de vida pasiva.
  • Aumentar nuestra tasa de ahorro mensual. Puede lograse como resultado de una combinación entre un aumento en la tasa obligatoria que impone el Estado, incrementado el porcentaje de nuestro sueldo que se destina al fondo de pensión y/o generando ahorro voluntario en el mercado de capitales.

Como mencionamos al principio, ahorrar es difícil y ninguna de las alternativas presentadas es fácil de implementar. La mayoría recibimos ingresos que no nos permiten ahorrar al no disponer de excedentes.

Dueños de nuestro futuro y responsables de nuestro destino: la importancia del ahorro

Todo lo de valor requiere de un sacrificio. Cualquier objetivo que busquemos necesariamente requerirá de un esfuerzo. Pensemos el ahorro como ese esfuerzo necesario para lograr un propósito: “sin una meta clara nuestro objetivo carecerá de sentido”.

La importancia del ahorro

Tal vez suene duro escucharlo pero las promesas grandilocuentes que regalan un futuro de esplendor, sin mediar sacrificios personales, solo serán eso: promesas.

El ahorro es el primer paso en el camino a nuestro futuro. No habrá mejor recompensa de sabernos capaces de ser dueños de nuestro destino.

Adicional a lo anterior el ahorro trae consigo beneficios en el comportamiento de las personas. Virtudes como la responsabilidad, constancia y perseverancia son cualidades deseables de cultivar. Es por eso que en muchas culturas se promueve el ahorro entre los más jóvenes como una manera de incentivar la austeridad y el esfuerzo personal.

Comencemos lo antes posible a ahorrar dentro de nuestras posibilidades, aunque sea por montos pequeños, y veremos que nuestros objetivos estarán cada día más cercanos.

No obstante no pensemos al ahorro como grandes sumas de dinero. En algunos casos una revisión de nuestros gastos nos permitirá generar algunos ahorros que, por pequeños que sean, siempre servirán para cumplir algún objetivo que nos hemos propuesto.

Una alternativa para ahorrar son los Fondos Mutuos, descubre mas en los siguientes Post.

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