Informe Económico Nacional Mensual al 03 de diciembre de 2018

Panorama Economía Chilena

La economía chilena continúa mostrado un crecimiento más favorable que en los años recientes, estimándose que crecería este año en la cercanía de 4% anual, casi medio punto porcentual por encima de las expectativas que manejaba el mercado a principios de este año. No obstante este mejor desempeño en actividad, las expectativas de consumidores y empresariales se han ido deteriorando paulatinamente, ubicándose ambas actualmente en terreno pesimista luego de haber estado gran parte del año en la zona de optimismo.

En general, las cifras de actividad e inversión han evolucionado mejor de lo esperado inicialmente, mientras las de consumo privado se mantienen por debajo de las expectativas y con una tendencia de recuperación mayor en el margen. Además, las cifras de empleo han sido débiles, con una baja creación de empleos a lo que se suman salarios nominales que continúan creciendo pero que se han desacelerado paulatinamente en el presente año. Adicionalmente, la inversión total es probable que crezca en la cercanía de 6% anual, al menos un punto porcentual por encima de las estimaciones de hace seis meses atrás; sin embargo, esta inversión obedece fundamentalmente a maquinarias y equipos y muy poco todavía a la inversión que se asocia a nuevos proyectos y construcción de nuevas plantas, que es la que se asocia a la creación de empleos. En este contexto, no es de extrañar que las expectativas estén reaccionando hacia un panorama menos optimista, ya que consumidores y empresarios posiblemente esperaban una respuesta más rápida en los indicadores de inversión en construcción y empleo a las acciones que tomaría el nuevo gobierno.

Con todo, la economía va mejorando y en línea con una economía que va cerrando brechas, lo que toma tiempo, sobre todo con un mercado laboral con poca flexibilidad. Adicionalmente, no es una condición suficiente para destrabar proyectos de inversión agilizar la obtención de permisos y/u otras trabas administrativas, ya que estos proyectos se evaluaron bajo otras condiciones, las cuales pueden no ser atractivas en la actualidad, lo que hace que estos proyectos se tomarán su tiempo antes de ser reiniciados. Dado lo anterior, la economía ha evolucionado en línea con lo que deberíamos haber esperado desde un principio, lo que es positivo; sin embargo, el manejo de las expectativas pudo haber llevado que los agentes esperaran una respuesta más rápida que las condiciones económicas y políticas permitían. Es de esperar que la economía haya cerrado gran parte de las holguras hacia el próximo año, comenzando a mostrar mejores señales en empleo e inversión en construcción, mejorando con ello la posición de consumidores y con ello del consumo privado.

En este sentido, y si bien el crecimiento de la primera mitad del presente año fue de 4,9% anual, éste estuvo muy influido por las bajas bases de comparación, estimándose que en la segunda mitad del año se alcanzaría un crecimiento levemente por sobre 3% anual, lo que llevaría a una expansión del PIB cercana a 4% anual para todo 2018.

Para 2019, en tanto, las perspectivas de actividad en nuestro escenario central apuntan a una expansión algo más acotada y en línea con la trayectoria de tendencia de la economía, que la llevaría a crecer más cerca de 3,5% anual que muy por encima de 4% anual. Esto, en consideración a que el panorama externo se espera muestre una desaceleración aunque acotada, las políticas domésticas monetaria y fiscal no serán elementos que impulsaran con relativa fuerza el dinamismo, a lo cual se sumará que no esperamos grandes cambios en el PIB tendencial de la economía chilena que pudiesen hacer cambiar este escenario central.

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A nivel coyuntural, luego de un crecimiento discreto en septiembre (2,1% anual), el IMACEC del mes de octubre exhibiría una expansión más cercana a 4% anual, apoyada en dos días hábiles adicionales, y mejores cifras de producción manufacturera en octubre (9,1% anual), parcialmente compensada por la contracción de la actividad Minera (-4,3% anual). El último bimestre del año, en tanto, estimamos un crecimiento promedio del IMACEC del orden de 3,2%-3,3% anual para la actividad.

Por el lado del mercado laboral, la tasa de desempleo no ha bajado con la fuerza que se esperaba, sobre todo que los factores estacionales hacia el trimestre móvil terminado en octubre ya deberían estar operando como es usual. En concreto, la tasa de desempleo del trimestre móvil terminado en octubre se ubicó en 7,1%, igual que el trimestre móvil anterior, y cuatro décimas más que igual período del año anterior.

En lo fundamental, este resultado debe ser complementado con el comportamiento que exhibe la creación de empleo por categoría y jornada, por cuanto la encuesta de empleo del INE ha sido cuestionada últimamente, principalmente en lo que respecta al comportamiento de la fuerza laboral. En este sentido, la creación de empleo asalariado privado ha ido mostrando algunas mejorías en el margen, sobre todo en el que corresponde a la jornada completa, que en octubre exhibió una creación anual de 42 mil puestos de trabajo. A ello se suma que la creación de empleo por cuenta propia ha perdido dinamismo de forma importante, mientras el crecimiento del empleo asalariado público se ha ido moderando, reflejando el necesario ajuste fiscal con que se comprometió el actual gobierno.

Adicionalmente, durante gran parte del año 2018 la creación de empleos se ha concentrado en trabajos de jornada parcial, situación que refleja que este mercado exhibe aún holguras importantes y que tomará algún tiempo para que se vayan cerrando. El dato último del trimestre terminado en octubre muestra un cambio en esta tendencia que permite ser optimista en esta materia hacia los siguientes períodos.

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En este contexto, la información indica que la creación de empleos ha ido mejorando en su composición, aunque todavía el número de empleos creados es bajo y debería comenzar a mostrar mayores números a medida que el mercado laboral cierra sus holguras y la economía comienza a materializar las inversiones que muestran los últimos catastros de inversión.

En materia inflacionaria, desde mediados de año la tasa de inflación anual ha ido convergiendo al objetivo de la autoridad, a lo que se suma que en el último bimestre del año la tasa de inflación mensual se mantendría acotada, llevando la inflación anual a las cercanías de 2,8%-2,9% anual en diciembre.

Para el próximo año, estimamos que la tasa de inflación se mantendría relativamente acotada, observándose un descenso en la tasa anual en el mes de enero – como consecuencia de la alta base de comparación de enero de 2018 –, para luego ir acercándose gradualmente hacia el 3% anual durante la primera mitad del año.

Es importante señalar que a partir de enero de 2019 las cifras de inflación serán realizadas con una nueva canasta de IPC, que está basada en la última Encuesta de Presupuestos Familiares que el INE llevó a cabo entre julio de 2016 y junio de 2017. En este sentido, un cambio relevante es que algunos servicios como la salud subirían su ponderación, a lo que se suma una mayor incidencia de los restaurantes y hoteles, llevando a que sus cambios mensuales sean algo más relevantes que en el pasado.

En contraste, la División de Educación tendría una menor ponderación tanto como consecuencia de la implementación de la gratuidad en universidades como por el fin del copago en los colegios. Es importante mencionar que el hecho que exista gratuidad para algunas personas no significa que esto afecte el cambio en los precios que se va a ir contabilizando mes a mes, sino que lo que está cambiando es la ponderación de gasto familiar en dicho ítem. Con todo, en el mes de marzo, que es cuando mayor impacto exhibe los precios de educación, se observaría una variación porcentual mensual relativamente similar a la de años anteriores en esta división, pero que tendría una incidencia menor.

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Por el lado cambiario, la paridad ha exhibido una tendencia de depreciación durante el año, siendo algo más volátil los últimos meses al pasar de un máximo de 698 pesos por dólar a inicios de noviembre, a las cercanías de 669 pesos por dólar recientemente, producto de la posibilidad de solución del conflicto entre China y EEUU que trajo la reciente reunión en Buenos Aires entre los presidentes de ambos países.

Más allá de situaciones específicas, la trayectoria de nuestra paridad ha estado más bien influida por el comportamiento del dólar en los mercados globales que por factores internos. En este contexto, dado que la Reserva Federal continuaría con su proceso de normalización de la tasa de interés – probablemente algo más gradual de lo que se tenía internalizado hace algunos meses –, es difícil que nuestra moneda exhiba una apreciación adicional importante en el corto plazo, sobre todo en un contexto en que la volatilidad debería continuar afectando a la economía global. En particular, la evidencia llama a ser prudente en la posibilidad que los deseos recientes de China y EEUU lleguen a concretarse en su totalidad, situación que en el corto plazo acotará alguna alza importante en la paridad peso dólar, pero que mantiene abierta la posibilidad que nuestra moneda vuelva a depreciarse a la cercanía de los $680-$685 hacia el primer trimestre de 2019.

Otro elemento relevante que se ha observado desde inicios de octubre es el descenso que ha experimentado el precio del petróleo en el mercado global, exhibiendo una caída de más de 30% tanto el WTI como el Brent. Así, la combinación de una paridad que se mantendría relativamente estable unido al fuerte descenso en el precio del petróleo contribuiría – junto con la aplicación del sistema MEPCO –, a que se sigan observando bajas semanales en el precio de las gasolinas a nivel local contribuyendo a acotar las incidencias en la inflación mensual.

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Con todo, no se observan presiones particularmente relevantes en las perspectivas inflacionarias, por lo que si bien el Banco Central mantendría el proceso de normalización de la tasa de interés (actualmente en 2,75%), esto sería a un ritmo pausado, determinado más por un objetivo de comenzar a normalizar su instancia monetaria que por uno que busque controlar alguna presión de precios. En este contexto, estimamos que la autoridad monetaria continuaría con los aumentos de la tasa de interés en concordancia con sus declaraciones, elevando la tasa en 25 puntos base en su reunión de enero o marzo de 2019, volviendo a hacerlo en dos oportunidades más en ese año, de modo de ubicar la tasa de interés en las cercanías de 3,5% hacia fines del próximo año.

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