Informe Económico Nacional, enero 2019

Panorama Economía Chilena

Los antecedentes últimos muestran que la economía chilena creció alrededor de 3,5%-3,6% anual en el cuarto trimestre de 2018, luego de hacerlo 2,8% anual en el trimestre previo. En general, el mayor dinamismo de los sectores de servicios junto a la estabilidad de sectores como el comercio explicaría que la economía haya crecido algo más de 3% anual durante la segunda parte de 2018. Por el lado de la demanda interna, el componente más dinámico en la segunda parte del año continuó siendo la inversión en maquinaria y equipos, explicado por el crecimiento nominal de más de 12% anual que exhibieron las importaciones de bienes de capital durante el 2018. El consumo privado, en tanto, no logró dinamizarse durante la segunda parte del año, evolucionando en algo por debajo de 4% anual, tasa muy similar a la observada en la primera mitad de 2018. Así, durante todo 2018 la economía habría crecido cerca de 4% anual.

Para el 2019, las perspectivas apuntan a una desaceleración acotada hacia las cercanías de 3,5%-3,6% anual, tasas más en línea con la velocidad de crecimiento que exhibe la economía en la actualidad. En particular, tasas de crecimiento superiores al 4% anual las consideramos optimistas y no coherentes con el escenario internacional de desaceleración y de mayores tasas de interés que se esperan, así como tampoco vislumbramos grandes cambios en productividad y eficiencia en la economía doméstica como para esperar un significativo mayor dinamismo. No obstante, esperamos que la composición de la demanda interna sea algo distinta a la observado durante el 2018, por cuanto la inversión debería aumentar este año en cerca de 5,5% anual pero concentrada esta vez en inversión en construcción en vez de maquinaria y equipos, situación que ayudaría al mercado laboral. Además, es de esperar que el mercado laboral continúe eliminando holguras, lo cual paulatinamente comenzará a crear empleos y mejorar salarios. En este contexto, es que esperamos que el consumo privado evolucione de mejor manera que lo hizo en el 2018, expandiéndose algo por encima de 4% anual.

A nivel coyuntural, estimamos que el IMACEC del mes de diciembre de 2018 se ubicaría en torno a 3,5% anual, ayudado por la existencia de un día hábil más que igual mes de 2017. Por su parte, las cifras del mercado laboral del trimestre móvil terminado en noviembre ubicaron la tasa de desempleo en 6,8%, tres décimas menos que el trimestre móvil anterior, y tres décimas más que igual período del año anterior. De acuerdo a la encuesta del INE, la creación de empleo alcanzó 42 mil nuevos puestos de trabajo, de los cuales la mitad correspondió a empleos de jornada parcial. Al descomponer por categoría, se observa que la creación de empleo por cuenta propia prácticamente fue nula, mientras que el asalariado privado creó 22 mil nuevos puestos de trabajo. En el caso del asalariado público se crearon 27 mil nuevos empleos, prácticamente todos de jornada completa. Para el último trimestre móvil del año, estimamos que la tasa de desempleo volverá a bajar a 6,7% como consecuencia de la estacionalidad favorable que exhibe el empleo en estos meses. Con esto, la tasa de desempleo promedio del año 2018 habría alcanzado a la cercanía de 7%.

Un elemento que ha estado en la discusión respecto a la cifra de empleo es que la encuesta que realiza el INE (ENE) no estaría capturando la nueva composición del mercado laboral, por cuanto éste se ha visto afectado por una importante entrada de extranjeros. Si bien lo anterior es correcto, y probablemente ha llevado a subestimar tanto la creación de empleo como la fuerza de trabajo, hay que considerar que la estimación de la tasa de desempleo tiende a compensar estas desviaciones, por lo que el efecto sobre la tasa misma sería acotado.

En materia de precios, el último bimestre del año 2018 la inflación estuvo muy acotada, en buena parte ayudada por la constante caída en el precio del petróleo. Así, luego de una inflación mensual de 0% en el mes de noviembre, ésta cayó 0,1% mensual en diciembre. De esta forma, la inflación cerró 2018 en 2,6% anual. Para este año 2019, en tanto, estimamos que la inflación anual se mantendrá bajo 3% durante todo el año 2019, ubicándose la primera parte del año más cerca de 2,3% anual que muy por encima de 2,5% anual, como si ocurrirá hacia los últimos meses de 2019. En particular, estimamos que durante enero y febrero la inflación mensual exhibirá variaciones acotadas entre 0% y 0,1%, ayudadas por las bajas en los precios de combustibles, para posteriormente en marzo elevarse al rango de 0,3%-0,4% como consecuencia de las alzas esperadas en los ítems de educación.

Desde este punto de vista, la economía no exhibe presiones de precios ni de salarios que llevaran a la autoridad monetaria a la necesidad de elevar su tasa de interés; no obstante, es importante notar que normalizar la política monetaria es una necesidad que deben enfrentar las autoridades más temprano que tarde. En este contexto, la autoridad monetaria debiese continuar elevando su tasa de interés durante el 2019, pero sin apuros, ya que este proceso no está guiado por la existencia de presiones de precios sino que por la necesidad de ir normalizando su política monetaria. Además, este proceso evitará quedar rezagado con el alza que experimentarán las tasas internacionales, de la mano de lo que haga la Reserva Federal en este año. En este sentido, estimamos que la autoridad monetaria continuaría elevando la tasa de interés, aunque de forma más gradual de la que tenía considerado hace algunos meses, llevando la tasa hacia las cercanías de 3,5% para fines de este año. En lo inmediato, estimamos que es altamente probable que el Banco Central eleve su tasa de interés a 3% en su reunión del día 30 de enero de 2019.

Un elemento que ha estado muy presente en la coyuntura es la depreciación que ha tenido el peso, llegando a ubicarse incluso por sobre $ 695 por dólar en algunos momentos. En esta depreciación actuaron diversas fuerzas que han debilitado nuestra moneda, cuyas causas fundamentalmente se encuentran en el contexto externo. Una primera razón de la debilidad del peso se explica por las dudas acerca de si la economía de China será capaz de mantener una desaceleración gradual en su ritmo de crecimiento, por cuanto los datos más coyunturales han reflejado que sus debilidades se han ido acentuando, y por tanto no es claro que los planes de estímulo de las autoridades puedan evitar un descenso brusco en su crecimiento y con ello en el precio del cobre. El otro elemento que está presente es el desempeño de la economía estadounidense, y aunque algunos indicadores reflejan cierta desaceleración en el margen, sus perspectivas siguen siendo favorables, por lo que la autoridad monetaria estadounidense seguiría elevando la tasa de referencia, lo que tiende a apreciar el dólar en los mercados globales. No obstante lo anterior, las recientes declaraciones del presidente de la FED indicarían que las alzas de tasas podrían moderarse a sola una en el presente año, aspecto que le ha quitado presión al fortalecimiento del dólar. En este contexto, la paridad peso-dólar retrocedió en los últimos días a la cercanía de $676, estimándose que de mantenerse la desaceleración global y el comportamiento menos agresivo de la FED en su política monetaria, el tipo de cambio local debería fluctuar por debajo de los $690 pero por encima de los $660 en los siguientes meses.

tpm

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