Informe Económico Internacional Mensual al 03 de diciembre de 2018

Informe Económico

Resumen 

Los antecedentes últimos muestran que el crecimiento de la economía global continúa desacelerando en el margen, además se observa una clara diferencia de trayectoria entre las economías avanzadas, donde Estados Unidos sigue mostrando un dinamismo favorable, mientras que la Zona Euro exhibe una desaceleración en sus indicadores de actividad, a lo que se suma la incertidumbre que genera la salida de Reino Unido de la Unión Europea. Japón, en tanto, no ha logrado consolidar una recuperación importante, lo que se prolongaría en el tiempo debido a la falta de reformas estructurales. Por el lado de las economías emergentes, la principal preocupación es China, por cuanto si bien exhibe una desaceleración acotada, no es seguro que sus autoridades logren mantenerla, sobre todo considerando las dificultades que enfrenta la autoridad por apuntalar la economía en un contexto de permitir una mayor participación del consumo en el nivel de actividad. En el caso de América Latina, hay mejores perspectivas en Brasil luego de las elecciones presidenciales, aunque la autoridad entrante deberá enfrentar un complejo escenario político en el Congreso, mientras que la situación en Argentina seguirá muy comprometida, con contracciones este año y el próximo. En la economía chilena, en tanto, si bien las cifras de crecimiento han sido mejores, las expectativas se han acotado. Por el lado de precios no se observan presiones importantes, por lo que la autoridad monetaria continuaría la normalización de la tasa de interés de forma muy gradual.

  1. Panorama Economía Mundial

De acuerdo a estimaciones del Fondo Monetario Internacional, la economía global crecería alrededor de 3,7% durante el año 2018, dos décimas menos que la anterior estimación de dicha institución. Este ajuste a la baja de las estimaciones de la actividad global ha sido generalizado entre las instituciones y analistas, obedeciendo al menor dinamismo que exhiben las economías de Europa, Japón y China, siendo la economía de Estados Unidos la excepción, manteniendo tasas de expansión en la cercanía de 3% anual. Hacia el próximo año, en tanto, el escenario más probable es uno de desaceleración, donde se observaría un crecimiento global del orden de 3,4%-3,5% anual.

Específicamente, la economía estadounidense crecería el presente año en torno a 2,9% anual, desacelerándose algunas décimas el 2019 al crecer más cerca de 2,5% anual, en parte afectada por mayores tasas de interés y un menor espacio de estímulo fiscal derivado de una mayor oposición política en la Cámara de Representantes.

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A nivel coyuntural, la información sectorial refuerza la visión de un buen desempeño en el corto plazo, observándose cifras favorables en el comercio, la producción industrial y de los indicadores adelantados de actividad (ISM), que se han mantenido consistentemente por sobre los 50 puntos tanto en el sector manufacturero como en el de servicios (57,7 y 60,3 puntos en noviembre, respectivamente).

Por el lado de los precios, las presiones se han mantenido acotadas, observándose una inflación del IPC de 2,5% anual en octubre, mientras el indicador subyacente se ubicó en 2,1% anual.

La recienta baja en el precio del petróleo ayudará a acotar el comportamiento futuro de la inflación, no obstante, es de esperar que el dinamismo actual de la economía estadounidense continúe cerrando holguras, sobretodo del mercado laboral, el cual desde hace largo tiempo exhibe una alta creación de empleos (250 mil nuevos puestos de trabajo en octubre) y recientemente se ha sumado un comportamiento más dinámico en la evolución de los salarios nominales, alcanzando un crecimiento de 3,1% anual en octubre en comparación al aumento de 2,3% anual en igual mes del año pasado.

En este contexto de favorable dinamismo local, la autoridad monetaria (FED) continuaría su proceso de normalización monetaria, aunque probablemente algo menos agresiva a la luz de los riesgos globales y las perspectivas más moderadas para la economía global que se han ido manifestando en los últimos meses. En este sentido estimamos que la FED elevaría la tasa de interés de política monetaria (actualmente en el rango 2,0%-2,25%) en su próxima reunión del mes de diciembre, para volver a elevarla en al menos dos oportunidades durante el próximo año, llevándola a las cercanías de 3% hacia fines de 2019. Lo anterior mantendría presión sobre las tasas de interés de los bonos soberanos junto con un dólar apreciado a nivel multilateral.

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En el caso de la región de Europa, la actividad se ha visto afectada por diversas causas, entre las que se cuentan factores políticos en varias economías, el riesgo del Brexit, la falta de reformas relevantes que contribuyan a mejorar la posición competitiva, altos volúmenes de deuda pública, etc.

En la Zona Euro, en particular, el crecimiento del PIB se desaceleró con fuerza el tercer trimestre del año, llegando a 0,8% anualizado desde 1,6% anualizado el trimestre anterior. Además, a nivel de cada economía sorprendió que fuese Alemania la que reportara la peor cifra en el tercer trimestre, con una contracción de 0,8% anualizado, aunque en buena parte explicado por factores específicos asociados al sector automotriz y la entrada en vigencia de una normativa de emisión de gases más estricta, por lo que no es extrapolable a los siguientes trimestres.

De todas formas, los indicadores coyunturales PMI reflejan que la Zona Euro se ha ido desacelerando constantemente por varios meses – comportamiento que también se observa a nivel de cada economía individual –, mientras que en el mercado laboral si bien se ha ido reduciendo la tasa de desempleo en la región (8,1% en octubre), en varias economías esta sigue siendo muy alta y persistente, lo que refleja fundamentalmente la falta de flexibilidad que aún exhiben estos mercados.

En este contexto, la autoridad monetaria se enfrenta a una disyuntiva de política no menor, por un lado la economía no se ha recuperado completamente y que justifica mantener la actual instancia de tasa de interés de 0%, y por otro está la presión que comienza a tener del proceso de normalización en las tasas de interés que está llevando a cabo la Reserva Federal en Estados Unidos. Así, el Banco Central Europeo actuaría con cautela, poniendo fin a sus medidas de estímulo cuantitativo en diciembre de este año y manteniendo la tasa de interés en 0% al menos hasta mediados del próximo año.

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Por el lado de Reino Unido la principal duda radica en su salida de la Unión Europea, la que aún debe pasar diversas etapas para su concreción. Recientemente el plan pasó su primer escollo al ser aprobado el borrador del acuerdo en el Consejo Europeo, pero vienen diversas instancias – internas y en la Comunidad Europea –, que deben aprobar los futuros lineamientos, y donde no se tiene seguridad que las votaciones sean favorables, por lo que no es posible asegurar una salida ordenada. En lo inmediato, el 11 de diciembre se vota el acuerdo en el Parlamento Británico, donde está abierta la posibilidad de un rechazo, lo que de producirse generaría más incertidumbre en torno a una salida ordenada. Con todo, las perspectivas de Reino unido se verán afectadas a la baja producto del Brexit, tanto por la incertidumbre que genera el tipo de salida que se concretará como por los complejos efectos políticos que está trayendo para sus actuales autoridades el proceso de salida.

En Asia, en tanto, la economía de Japón continúa sin realizar cambios necesarios en su estructura productiva y de competitividad, lo que la lleva a que su crecimiento dependa mucho del contexto internacional, manteniendo perspectivas de expansión acotadas que no van más allá de 1% anual para este 2018. Adicionalmente, se suma el alto nivel de deuda pública (más de 200% del PIB), problema que aún no ha sido enfrentado por las autoridades y mantiene muy vulnerable a esta economía, sobre todo a cambios en las preferencias de ahorro de los agentes domésticos.

Por su parte, la economía China exhibe una paulatina desaceleración en su tasa de crecimiento, la cual se ha visto acotada en los últimos trimestres a la cercanía de 6,5% anual. En lo fundamental, estimamos que este año la economía crecería del orden de 6,6% anual, desacelerándose tres a cuatro décimas el próximo año a la cercanía de 6,2%-6,3% anual.

Dentro de los riesgos que enfrenta la economía china, uno de los principales es el alto nivel de endeudamiento corporativo (160% del PIB), lo cual hace vulnerable la economía sobre todo a las variaciones del tipo de cambio y su efecto sobre los agentes endeudados en esa moneda extranjera.

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Adicionalmente, el conflicto comercial entre China y Estados Unidos parece lejos de acabar, aun cuando el reciente acuerdo de posponer las alzas de tarifas por 90 días e intentar buscar puntos de encuentro en ese período es una buena noticia que los mercados han celebrado. No obstante, el errático comportamiento que han exhibido las partes en este conflicto nos hace ser prudentes con la real posibilidad que tendrán los acuerdos que surgieron de la reunión en Buenos aires entre los presidentes Donald Trump y Xi Jinping. En este contexto, el riesgo de una nueva escalada en el conflicto sigue presente, y genera una cuota de incertidumbre adicional a la capacidad de mayor dinamismo en China, que además difícilmente permitiría una depreciación mayor para moderar el impacto de las medidas arancelarias impuestas por EEUU.

Por el lado de las economías de América Latina, las perspectivas en Brasil han mejorado en el margen, ayudado por la elección de Jair Bolsonaro como nuevo presidente de Brasil, estimándose un crecimiento del orden de 1,4% anual durante este año, el que se elevaría el 2019 a las cercanías de 2,5% anual. Si bien aún debe asumir la Administración entrante y concretar sus propuestas en un contexto de minoría en ambas Cámaras del Congreso, el mercado ha tomado de forma favorable los anuncios de la autoridad entrante y la posibilidad de realizar reformas pro mercado, reducir tamaño del Estado y privatizar empresas públicas, entre otras.

En contraste, la situación en Argentina es delicada, por cuanto la actividad económica continuaría contrayéndose y los precios seguirían reflejando en el corto plazo la depreciación que la moneda ha tenido los meses recientes. A ello se suma que la política de emisión cero por parte de la autoridad monetaria podría profundizar la recesión considerando que hay factores que llevan a que la demanda por dinero tenga crecimiento producto del aumento en salarios, mayores tarifas, etc., variación que no estaría siendo acompañado por la oferta monetaria. Con todo, este año se espera una contracción del orden de 2,4% anual, mientras que el próximo año la contracción de la economía alcanzaría las cercanías de 1,5% anual, cuyo escenario más optimista llevaría a una mejoría recién hacia la segunda parte de 2019, con una inflación que debería comenzar a ceder en los meses siguientes como respuesta a la fuerte restricción monetaria de cero crecimiento en la cantidad de dinero.

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